log in

Biografía

Biografía

  • Parent Category: Bio
  • Print, Email
Los inicios
Joaquim Rodríguez

Nací el 12 de mayo de 1979 en Barcelona. Desde entonces y hasta los 5 años viví en Santa Coloma de Gramanet.
Desde siempre, el mundo de la bicicleta ha estado presente en casa, y aunque no lo parezca, desde bien pequeñito ya me gustaba mucho. Pero no fue hasta que nos trasladamos a vivir a Parets del Vallés, un pueblo mucho más tranquilo, cuando empecé a andar con ella y…hasta hoy.
Por ese entonces, mi hermano Víctor, 6 años mayor que yo, ya competía. Pero el que realmente nos inculcó la afición fue mi padre, que dirigía un equipo profesional de ciclismo: el Colchón CR valenciano.
Mis primeras carreras fueron en el Esport C. Barcelona, ya que casi toda mi familia formaba parte del club.

Muy pronto empezaron los fichajes


Fiché por el Club Ciclista Maco, un club muy familiar donde nos reuníamos todos, hubiera o no carreras. Allí pasé 8 años, desde la categoría de alevines a la de juveniles.

Joaquim Rodríguez

Mi último año como juvenil, fiché por el Club Ciclista Nicky's, equipo conocido como “los tigres”. Viendo la ropa se entiende por qué… Allí coincidí con Xavier Florencio.
En la etapa como corredor en categoría amateur, estuve un año corriendo en Catalunya, en el equipo Hospitalet- Vestisport. Debo decir que lo recuerdo como el mejor año de mi vida. No sólo por la competición, sino por lo bien que lo pasábamos todos los que vivimos esa época.
El director, José Martínez “Chicho”, aún sigue siendo de alguna forma mi director cuando estoy en casa, porque siempre que puede entrena conmigo y me aconseja. Se llegó a convirtir en un gran amigo de la familia. Además de él, Javi Díez, una excelente persona, además de buen mecánico.
De aquel equipo y de la mano de José Martínez “Chicho” salieron muchos ciclistas profesionales catalanes, como Carles Torrent, o Roberto Lozano, ex corredor del equipo Kelme.

Joaquim Rodríguez

Tantos buenos corredores salieron del Club Hospitalet, como los que estuvimos el año siguiente en las filas del Iberdrola, equipo vasco de categoría amateur. El fichaje con este equipo hizo que tuviera que emigrar al País Vasco. Concretamente me trasladé a vivir con compañeros a Guipúzcoa, donde el equipo tenía su sede. El primer año, en Beasain, y el segundo, en Azpeitia.
Era otra forma de vivir el ciclismo. Más profesionalizados, con más medios, con una bicicleta para correr, una para entrenar…y con la mentalidad que éramos el equipo filial de la ONCE.
Corría con otra ambición, mucho más serio y consciente de que en las carreras te jugabas tu futuro. De allí salimos muchos de los profesionales de hoy en día: Gárate, Azcune, Florencio, Iván Gutiérrez, Garrido, Iván Sastre… ¿Qué pasada, no?

Y por fin el gran salto

A finales del año 2000, en mi última temporada de amateur, me probaron en el Tour del Porvenir, que fue muy bien y me hicieron una oferta para pasar al campo profesional con un contrato de tres años con el equipo ONCE. !Menudo cambio! Pasé de los hermanos Aranaga, Arroyo o Benat, a los Galdeano, Beloki y Olano… Desde el principio hubo muy buena sintonía con los companeros. Bueno, lo que se dice desde el principio…

Joaquim Rodríguez

La primera concentración con el equipo en El Bosque (Cádiz), estuvo marcada por una anécdota: llegó el PURITO. De allí salió el “alias” con el que desde entonces se me conoce en el pelotón, y hasta fuera de él. Todo porque el cuarto o quinto día de la concentración, en uno de los “típicos” entrenamientos de Manolo Sáiz, después de llevar en las piernas más de 180 kms. y casi llegando al hotel, en un repecho muy duro los “capos” del equipo decidieron hacer una pequeña serie para probarse. A mí, aquel repecho se me hacía demasiado cuesta arriba, y no se me ocurrió otra cosa que adelantarlos haciendo el gesto como si a ese ritmo me fumara un puro.
Al principio me consta que no les hizo mucha gracia… Durante la cena, los capitanes decidieron comprar un puro y, en medio del restaurante, me lo hicieron fumar y explicar a companeros y auxiliares lo que se me había pasado por la cabeza. Sin pensármelo dos veces, me subí a una silla y lo hice. Con un puro en la mano, y oyendo a Mikel Zarrabeitia como casi se muere de la risa. Desde entonces ha seguido el “alias” que llevo con mucha simpatía. Incluso me ha llegado a gustar…
Los tres años en la ONCE pasaron muy rápidos. Allí dejé a muchos companeros y a muchos amigos. No sólo a corredores, sino también a auxiliares. A muchos de ellos todavía los veo en las carreras cuando coincidimos, y a otros de vez en cuando, como Sebastián Pozo, Abraham Olano, Miguel Ángel Peña, etc…Realmente fueron tres años muy importantes para mí. Allí aprendí muchas de las cosas que sé del ciclismo profesional: el cuidarse, el entrenar, el respeto… y un largo etcétera.
Pero a finales de 2003, después de la Vuelta a España, me di cuenta de que necesitaba un cambio. Tenía que estar en un equipo donde pudiera gozar de una mayor libertad.
La libertad que necesitaba en grandes vueltas y no sólo en vueltas pequenas la encontré en el Saunier Duval-Prodir. Un equipo nuevo y joven, que arrancaba con mucha ambición y que desde el principio depositó toda su confianza en mí. En él coincidí con corredores impresionantes, como Piepoli, Zaballa, Jecker, Bertogliatti o Strazer, entre otros. Un equipo que dio mucho que hablar en el transcurso de aquel primer año.
La verdad es que el cambio fue acertado. Fui para adquirir responsabilidad y la supe aguantar. En esos dos años que estuve en Saunier Duval-Prodir, conseguí importantes triunfos, como la Setmana Catalana, la Subida a Urkiola, o la montaña de la Vuelta España. Esto hizo que muchos equipos se fijaran en mi, entre ellos el Caisse d’Espargne-Illes Balears. Y finalmente, en el 2005 fiché por este gran equipo.

En Caisse d’Epargne maduré como ciclista


Las cuatro temporadas que corrí en el Caisse d’Espargne (2006 al 2009) fueron muy importantes para mí. Pude adquirir una nueva visión del ciclismo y maduré como ciclista, alcanzando una solidez importante. Compartí equipo con grandísimos corredores: Valverde, Pereiro, Karpets… Era un equipo de ganadores, al que llegué para ser uno de ellos.

Joaquim Rodríguez

Con el equipo de Eusebio Unzué, además de ayudar a otros corredores, especialmente por mis condiciones a Alejandro Valverde en finales en alto, conseguí victorias en París-Niza, Escalada a Montjuïc, Gran Premio Primavera, Clásica de Ordizia, Tirreno-Adriático y, sobre todo, el Campeonato de España en 2007. Llevar el maillot de campeón de España todo un año fue muy bonito y me sentí muy orgulloso.

Con Katusha llegó la gran eclosión

Al final de la temporada 2009 tomé la decisión de cambiar de equipo. Tuve una oferta muy interesante del Katusha, tanto en lo económico como, sobre todo, en lo deportivo. Llevaba años deseando correr el Tour y en Caisse nunca creyeron que fuera buena carrera para mí. Katusha me ofrecía no sólo correrlo, sino hacerlo como líder del equipo. Para mí fue una gran transformación. Por primera vez tenía un gran equipo dispuesto a confiar plenamente en mí.

Joaquim, con los colores del Katusha

Afronté la responsabilidad sin complejos y el resultado de ese cambio, como afortunadamente se ha podido demostrar, ha sido muy beneficioso para mí. Ha sido la mejor temporada de mi carrera profesional, jalonada con muy buenos resultados a lo largo de todo el calendario. Mi debut en el Tour no ha podido ser mejor: victoria de etapa y octavo en la general. Y en la Vuelta, etapa, dos días de líder y cuarto en Madrid… A eso hay que sumarle mi victoria en la Volta a Catalunya (que añado en mi palmarés a las otras dos pruebas catalanas que ya tenía: la Setmana Catalana y la Escalada a Montuïc), el GP Indurain y en una etapa del País Vasco. Como resultado de todo ello, el haber conseguido terminar 2010 como vencedor de la Clasificación UCI ProTour, que viene a ser algo como el número uno del mundo.
Esperemos que en 2011 podamos seguir manteniendo la misma línea y, sobre todo, seguir disfrutando montando en bicicleta.