| Francia. Seguimos por Francia después de terminar la París-Corrèze y la verdad es que estoy bastante contento de lo hecho. El primer día fue como una carrera de amateur, sin parar de atacar todo el día y con 40 grados de temperatura. Los franceses estaban como si corrieran el Tour, porque aquí, en Francia, cada carrera es espectacular por la cantidad de gente que mueve… Bueno, siguiendo con la carrera, pues todo el día a mil por hora hasta que por fin llegó un puerto y allí se aclaró la gente que tenía fuerzas. Nos quedamos un grupo reducido y después, cuando se fue reagrupando la cosa, saltamos unos cuantos del grupo y ya hasta meta. Eso sí, en los últimos kilómetros nos dimos tortas hasta en el carné de identidad. Yo no tenía muchas piernas para atacar, así que jugué mi baza de intentar llegar al sprint, pero no pudo ser y me tuve que conformar con llegar en sexta posición. El segundo día discurría por un terreno bastante pestoso, de continuos repechos y un circuito final bastante revirado. Desde el comienzo de la carrera se fue un grupo de 15 corredores. El equipo del líder controlaba, pero viendo que no tenían la suficiente fuerza para cazar, tuvimos que poner a unos compañeros a tirar y a falta de un par de vueltas decidimos atacar Pasamontes y yo, consiguiendo cazar al grupo en solitario los dos. Pero nos duró poco la alegría porque enseguida se organizaron por detrás porque conmigo alante se les iba la general y a falta de poco más de una vuelta nos cazaron. Después de muchos ataques, llegamos un grupo bastante reducido al sprint y, como siempre, se me quedó la miel en los labios y fui tercero y quinto en la general final. Con lo que me quedo es que cada día me voy encontrando mejor y estoy cogiendo el ritmo para las competiciones que vienen y, sobre todo, espero ganarme ese puesto tan ansiado en la Vuelta a España |
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