| Gandía (Valencia) Después de pasar página y dar por finalizada mi etapa en Euskaltel, debo decir que el 2009 empezó para mí el 30 de noviembre. ¿Y por qué ese día? Porque después de estar toda mi vida en el equipo de casa, me embarcaba en una aventura llena de alicientes, que me motivaba mucho, y que estaba deseando que llegara. Parece mentira que de un equipo a otro haya tantas diferencias. Al fin y al cabo, sólo son equipos ciclistas, pero las diferencias son considerables. Si todos estos últimos años, he compartido habitación con un compañero que no vivía a más de 100 km de mi casa, ahora estoy en un equipo con 17 nacionalidades diferentes. Hasta ahora, si con el euskera y a veces con el castellano me arreglaba, ahora tengo que intentar arreglármelas con el inglés. Pero cuando realmente me doy cuenta de que la temporada 2009 ha empezado para mí es cuando me monto en mi nueva bici en Tenerife. Nunca antes, en las concentraciones en las que había estado, había visto tantos periodistas. La presencia de una estrella como Alberto Contador y la llegada de Lance Armstrong hace que la expectación sobre el equipo Astana sea máxima. Ahora mis compañeros son Rubiera, Noval, Navarro, Hernández o el propio Alberto. Y gracias a ellos me he acoplado al equipo enseguida. Mi rol dentro del equipo también será diferente. Estos últimos años he podido acudir a la mejor carrera del mundo siendo uno de los líderes del equipo, y ahora mi misión será diferente. Pero no por eso estoy menos motivado, !todo lo contrario! Estoy deseando que lleguen las grandes citas del año. Cuando fiché por este equipo lo hice porque quería ayudar a ganar el Tour de Francia a Alberto, y por eso ya me he puesto el mono de trabajo y estoy en Gandía entrenando de cara a los grandes retos que se avecinan. Después de hacer el primer training-camp en Tenerife (hasta el nombre de la concentración cambia), tengo la sensación de que estoy como en casa. Pese a que el cambio ha sido importante, todos lo auxiliares, directores y compañeros han hecho que me haya sentido muy a gusto. Las actividades como el surf o los karts han hecho que hagamos ‘piña’, y me gustaría devolver toda la confianza y la ayuda que me han prestado. Aunque queden unos días para que acabe este 2008, para mí este año ya ha acabado. Mi cabeza está en 2009. Pronto cambiaré de maillot, llegarán las carreras y me daré cuenta de que mis compañeros no van vestidos de naranja. Y cuando llegue el momento que me toque tirar y me digan por el pinganillo: ¡Haimar, a tope!, me diré a mi mismo: ahora a darlo todo por Alberto y por el equipo, y solamente así podré agradecer lo bien que me han arropado. Sólo espero que cuando llegue a meta pueda ver a algún compañero en el podio. Ese será mi mejor regalo. ¡Y eso será lo que pediré a los Reyes Magos! Por último sólo me queda felicitar la Navidad a todos, y os deseo que 2009 sea para vosotros tan ilusionante como lo va a ser para mí. Por vosotros y por mis nuevos compañeros, os tengo que dejar, que hasta que lleguen esos días tan esperados queda mucho trabajo por hacer. ¡Me voy a entrenar! ¡Felices fiestas! |
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