![]() Zarautz Es muy distinto el estado de ánimo que tengo ahora comparándolo con el que tenía hace tres meses, cuando escribí por última vez. Fueron aquéllos momentos difíciles, como comenté, que me sirvieron para reflexionar y volver a montar encima de la bici y entrenarme con las mismas ganas de siempre, pero con una fuerza interior muy difícil de explicar. Todo el mes de julio estuve en Jaca con la familia y mi compañero de equipo y amigo Markel entrenando y preparando todo el final de temporada. La fractura de radio estaba recuperada. Hicimos buenos entrenamientos de fondo y de calidad, con puertos, ya que veníamos de un parón y queríamos volver a la competición en la Clásica de San Sebastián con el mejor golpe de pedal posible. Lo conseguimos. Después de mes y medio sin correr y con un nivel de participación alto, con corredores que venían en plena forma y con ritmo de Tour, fui capaz de acabar en cuarta posición en la Clásica, que fue casi como una victoria para mí. Comprobé que todo el trabajo que hicimos en casa durante el Tour empezaba a dar sus frutos. Estaba ansioso de que llegara la siguiente prueba, porque me estaba sintiendo como nunca. Y llego ese día. En el prólogo del Tour de L’Ain conseguí la victoria. Hacía diez años desde la victoria de la Euskal Bizikleta. Todos ellos luchando por ganar alguna carrera, sin conseguirlo. Como aquella vez, la renta que conseguí sobre los rivales en la contrarreloj me sirvió para hacerme con la general del Tour de L’Ain. Estaba otra vez con la ilusión cargada al máximo. En el mes de agosto corrí también Plouay, Chateroux y el Tour de Poitou-Charentes, en el que fui cuarto en la general, siendo tercero en la crono que ganó Markel, una victoria que fue más que merecida para él y de la cual me alegré como si la hubiera conseguido yo. Al ver que estaba mostrando un gran nivel, consiguiendo resultados en todas las carreras que estaba participando, José Luis de Santos me llamó para decirme que me incluía en la preselección, a la espera de verme en las carreras de Canadá para entrar en la selección definitiva. En estas dos carreras, que fueron dos pequeños mundiales, ya que se trataban de carreras en circuitos selectivos, tipo mundial, demostré que seguía estando con los mejores, siendo 11º en Quebec y 4º en Montreal. Al volver a casa, el seleccionador me llamó para decirme que me seleccionaba para correr el Mundial de Melbourne, al que voy a acudir con muchísimas ganas. Espero devolverle toda la confianza que ha depositado en mí ayudando a Oscar a conseguir lo que ningún ciclista ha conseguido hasta ahora, ganar cuatro mundiales. Mis dos participaciones en mundiales hasta este año fueron en Plouay (2000) y en Zolder (2002). Creo que la selección es de un gran nivel y con gente experimentada en mundiales, que es muy importante para no ponerse nervioso ese único día y tener las ideas claras. Creo que los italianos, que siempre están, los australianos, que corren en casa, y corredores como el belga Gilbert, serán nuestros principales rivales. |
Mi blog 2010
Tras unos meses difíciles, he recuperado la ilusión
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